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Mi sobrino Julen garabateando en su pizarra
Mi sobrino Julen garabateando en su pizarra

Así es. He querido dejar un rinconcito libre de la WEB, para que haga las veces de muro callejero. O de papel borrador. O de pizarra (al viejo estilo, con tiza cuadrada de la que nos mancha las manos).

En esta página iré dejando algunas ideas, opiniones, fotos...  O lo que sea. Sin cuidar mucho la disposición.

Para abrir boca, quiero dejar una reflexión muy corta sobre la visita  que hicimos, Marisa y yo, a las exposiciones de tres amigos.

Después, para tener informados a los amigos y amigas que integrábamos el equipo de JARABE DE COLORES, una noticia de lo que hice el viernes: presenté al Consejero de Educación un informe detallado sobre el "caso Lorenzo", y un dossier amplio sobre lo que hacíamos en el proyecto. Además, tengo solicitada entrevista. Ya veremos...

 


SOBRE EL ÚLTIMO ANUNCIO DE “VUELTA AL COLE EN EL CORTE INGLÉS”

Las imágenes no son tan neutrales y tan asépticas como parecen
Las imágenes no son tan neutrales y tan asépticas como parecen

A veces, ciertos anuncios contribuyen a configurar la visión que tenemos los ciudadanos de ciertos asuntos (O QUE DEBEMOS TENER, SEGÚN LOS INTERESES DEL MERCADO): hechos, acontecimientos, conceptos… Al unísono, la publicidad también se “alimenta” de las creencias o suposiciones establecidas en la sociedad (de las modas, de las tendencias más recientes…). Podríamos decir que hay una retroalimentación entre creencias y suposiciones a nivel social, y entre los mensajes publicitarios emitidos.

Ayer, paseando por la ciudad, descubrí la nueva valla publicitaria de EL CORTE INGLÉS. Como cada mes de agosto, cuando las vacaciones tienden a su final, esta conocida empresa (y otras muchas) nos recuerda que el curso escolar comenzará pronto, y, al mismo tiempo, interesadamente, nos invita a realizar las compras en sus establecimientos comerciales. Hasta ahí, todo está muy claro. Pero la nueva valla de la campaña de este curso 2010-2011, en mi opinión, es toda una declaración de intenciones (aunque pueda pasar que mis expectativas, mi ideología y mi trabajo en la enseñanza me hayan condicionado la “lectura” de la valla).

La imagen nos muestra una colección de fotografías de niños y niñas (escolares), alineadas en el soporte rectangular. Parece la típica colección de fotos que todos los maestros/as y profesores/as tienen en sus archivos. Los niños y niñas aparecen sonrientes, arregladitos, guapísimos y con uniforme (por supuesto).

Lo primero que se puede pensar es que los niños y niñas deben de llevar uniforme, y que el uniforme debe de adquirirse en esa cadena de establecimientos. Pero ese no es el tema que me inquietó, porque en los últimos años, además de los colegios privados, muchos centros públicos también han acordado que sus alumnos/as lleven uniforme (generalmente, voluntario). Ya sabemos el principal argumento de los partidarios de la uniformidad: TODOS SOMOS IGUALES SI LLEVAMOS EL MISMO UNIFORME. No hay distinciones, al menos, no hay distinciones aparentes. Aunque… si dejamos a un lado la simple apariencia de la vestimenta y miramos con detenimiento el nivel sociocultural de las familias, o el barrio o pueblo en donde se ubica el colegio, entonces si que podríamos apreciar diferencias.

De todos modos, el asunto que me llamó la atención no es el uniforme (el uniforme y todo el listado de complementos que deben adquirir los niños y niñas, se suponen). El asunto que apareció destacado al mirar detenidamente la valla publicitaria, fue la ausencia de algunos alumnos/as (¿la ausencia?). Sí, lo que no está en la imagen. O mejor: los niños y niñas que no aparecen en esa foto tan “bonita”: los molestos, los discapacitados, los inmigrantes, sean del color que sean y tengan el comportamiento que tengan, los pobres, los marginados, los conflictivos… Es decir: la realidad del alumnado que mi mujer (que trabaja en un Colegio Público) y yo (que trabajo en un Instituto público) tenemos todos los cursos.

Si se miran con lupa las fotos de los niños/as de la valla publicitaria, en la esquina derecha, en la parte superior, se pueden distinguir dos caritas de niñas exóticas (algo es algo); pero si uno amplia la imagen al máximo, da la impresión de que esas “caritas exóticas” están muy arregladas (o retocadas). Puede pasar que las niñas representen a dos inmigrantes (por supuesto, legalizadas y con una vida normalizada), y puede pasar también que representen a dos niñas adoptadas en sus respectivos países de origen.

Pero sin caer en suposiciones gratuitas, lo que sí es un hecho fehaciente es lo que está y lo que no está en esa valla, y la contradicción que nos provoca (impacto visual) a los que llevamos muchos años trabajando en la ESCUELA PÚBLICA: esas fotos tan preciosas no responden a la realidad de la mayoría de centros públicos de nuestra región. Responden a otro concepto: a la creciente implantación de la enseñanza privada en nuestra sociedad. Implantación favorecida por el Gobierno Regional del Partido Popular, y a sus ideas, y a sus convicciones de lo que debe ser la “libertad de elección de centros por parte de las familias”, y las pretensiones de ciertas clases medias de copiar lo que siempre han hecho las gentes más pudientes de la sociedad murciana. Es decir: alejarse lo más posible de los inmigrantes, de los pobres, de los hijos de las clases trabajadoras… Porque, posiblemente, ellos no entrarán en el “Reino de los Cielos”, y porque, posiblemente, los hijos sonrosados y caprichosos de ciertas clases medias podrían contaminarse de no sé qué cosas peligrosas.

Eso es lo grave. Y eso es lo que nos espera en una región, como la murciana, que tiende a convertirse en uno de los bastiones de la derecha más conservadora.

Otra cosa serán las intenciones de los publicistas (¡vaya usted a saber!), o las intenciones de la empresa (¡vender sus productos a sus potenciales clientes!). Pero la “imagen” que nos adelante esta valla publicitaria, en mi opinión, es toda una declaración de intenciones.

Algunos/as, seguimos trabajando por la calidad de la enseñanza pública y laica, pese a quien le pese.

Otros, sin embargo, seguirán defendiendo la construcción de mundos limpios y bellos, separados por los muros de la intolerancia.

Por último, y para deshacer ciertas suposiciones, mencionaré la experiencia de mi mujer en su clase de 3º de Educación Primaria, en el CEIP Nuestra Señora de la Fuensanta (Baniaján). De los doce o trece alumnos/as hijos de inmigrantes (argelinos, ecuatorianos, ucranianos, brasileños, rusos, colombianos…), todos ellos llevan una calificaciones muy buenas; y todos ellos aportan a los demás alumnos/as de Beniaján un ambiente plural, rico y variado. Un ambiente que representa a la perfección la sociedad en la que vivimos. Si yo tuvieran que hacer una valla publicitaria con las caritas de los alumnos y alumnas de la clase de mi mujer, sería muy diferente. Sería la imagen real de nuestros centros públicos.

Juan Mariano Balibrea. Murcia. 15 de agosto de 2010.


LAS PIEDRAS DORADAS

La "protagonista" accidental de la instalación
La "protagonista" accidental de la instalación

Una de las últimas obras que hice hace dos veranos, en los alrededores de mi taller, fue una pequeña instalación. Utilizo el término “pequeña” no en referencia al tamaño de la instalación (ya que la extensión espacial de la obra era bastante grande), si no en referencia a la intencionalidad leve de la citada obra.

 

Explicaré lo de la levedad. Desde hace unos años, prácticamente desde el cambio de milenio, mi pensamiento artístico se ha vuelto un poco irreverente. Por tres motivos: primero, porque posiblemente la edad del que escribe haya condicionado el nivel más profundo de algunos de mis posicionamientos teóricos y vitales. Segundo, porque tuve que dar un par de charlas (y talleres) sobre Marcel Duchamp, en el Master de ARTETERAPIA (Escuela de Práctica Psicológica, Universidad de Murcia), y eso, se quiera o no se quiera, deja una huella. Y tercero, porque no me gusta nada (pero nada) el ambiente generado por la cultura entendida como espectáculo (ese royo neoliberal de poner en valor todo lo que se mueva en el terreno cultural).

Es decir: levedad, en este caso, significa no tomarme en serio casi nada de lo que hago o de lo que veo o leo en materia de arte (¿para qué?).

 

Ante todo, la instalación de las PIEDRAS DORADAS fue un simple juego de percepción visual. Un juego que tenía como única finalidad verificar la capacidad de atención de los amigos/as de mi hijo. 

 

Mi hijo. A mi hijo, desde hace años, le gusta mucho el cine oriental (bueno, también le gusta otro tipo de cine, claro). Hace varios años, mi hijo creo un grupo de amantes del cine oriental: el CLUB DE LOS CHINOS. Todos los domingos por la tarde, se reunían en mi casa un grupo de amigos y amigas del cine oriental.

 

El día D.

Como era costumbre en nuestra casa, los domingos por la tarde se reunía el CLUB DE LOS CHINOS (ya lo he dicho). Ese “domingo”, evidentemente para los que me conocen, no era domingo, porque si hubiera sido domingo yo no hubiera podido estar en mi casa (desde hace algunos años, los domingos de mi vida están dedicados a cuidar a mi madre). Era un día de verano, no recuerdo cuál, y por la tarde, el CLUB DE LOS CHINOS celebraba una sesión maratoniana extraordinaria (una especie de cierre o final de temporada).

Por la mañana, Marisa y yo habíamos estado trabajando en el jardín, arreglando algunas cosas: regando las plantas y limpiando la explanada de chinarro que se extiende por delante de nuestra vivienda. Dentro del capítulo “arreglos”, debería mencionar la reparación de algunas de las esculturas” que había realizado el verano anterior.

Una vez acabados los arreglos, se me ocurrió llevar a la práctica el mencionado juego de atención. La cosa era muy simple: quería comprobar si alguno de los amigos/as de mi hijo, al entrar en el jardín, notaba alguna novedad en el entorno.

 

Misión imposible. En esta ocasión, la novedad residía en pintar algunas piedras con pintura dorada (TITANLUX).

 

Comentario al margen. Siempre me ha encantado envolver la realidad de una fina capa de pintura dorada (je, je). Recuerdo un juego que hacía con mis alumnos/as en Primaria: salíamos a recoger objetos y basura al  patio del colegio. Con los objetos y la basura, los alumnos/as hacían collages tridimensionales. Una vez fijados los objetos y demás basuras a los soportes, recubríamos con pintura en spray (dorada y plateada) los objetos y las basuras encontradas.

 

Continúa misión imposible. Generalmente, Marisa y yo procuramos que no hayan piedras de tamaño medio o grande en la zona ajardinada, cubierta de chinarro, que está frente a la casa. A veces lo conseguimos. Pero hay un “agente” juguetón en nuestra casa que dificulta la tarea: nuestra querida perra Lua.

 

Lua: una excusa para la instalación. Lua es una perra joven, de dos años, pastora alemana y discapacitada. Decidimos acoger a Lua en nuestra casa para que hiciera compañía a Bayron, el viejo perro que vive con nosotros desde hace muchos años. Lua, además de darle un poco de marcha al viejo Bayron, tiene por costumbre recoger todas las piedras de la huerta que puede sujetar con sus dientes (lógicamente, piedras de tamaño medio). Lua, una vez que transporta y juega con las piedras en la zona de chinarro, las deja olvidadas en cualquier sitio, y cuando pasa un cierto periodo de tiempo, las piedras de mediano tamaño, por acción y obra de nuestra perra Lua, aparecen diseminadas por el jardín, por el porche de la casa y por la zona recubierta de chinarro.

 

La intervención artística. En total, creo que aquella mañana pinté doce o trece piedras doradas; y, tras pintarlas, las fui colocando en diferentes zonas del chinarro, imitando la forma de actuar de la perra Lua (pero sin caminar a cuatro patas). Las dejé que se secarán a la luz del sol y al aire. Y no le dije nada a nadie de mi pequeña travesura.

Tras la comida y la consiguiente siesta de verano, ya solamente faltaba verificar el resultado del experimento. Por la tarde, cuando fueran acudiendo a su cita extraordinaria los amigos/as de mi hijo, yo podría observar con una cierta discreción si alguno de ellos/as percibía la novedad de las “pepitas de oro”.O no, porque también podría pasar que los sujetos pacientes del experimento pasaran por la zona ajardinada como si fueran unos zombies, directos al interior de la casa, y cargados con sus viandas y sus botellas. En ese caso, las PIEDRAS DORADAS no serían percibidas por los amigos/as de mi hijo (es decir, por los espectadores o público).

 

¿Qué pasó?

Evidentemente, ocurrió algo. Pero los resultados de la intervención artística serán motivo de otro comentario posterior. De momento, voy a adjuntar algunas fotos de las dichosas PIEDRAS DIRADAS, del entorno de mi casa y de la perra Lua.

 


AL FINAL, EN LA POLÉMICA DE LOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS DE SAN ESTEBAN, GANARÁN EL DEBATE LOS DEFENSORES DE LOS INTERESES ESPECULATIVOS DE LAS EMPRESAS CONSTRUCTORAS DEL PARKING

Por desgracia, todos nos imaginábamos cómo iba a quedar el asunto de la conservación de los restos árabes encontrados en las excavaciones del "parking" de San Esteban.

* Considero un disparate la solución propuesta por los "expertos".

* Considero que sigue faltando voluntad política, valentía y rigor académico en nuestras administraciones culturales .

* Considero que los intereses económicos de las empresas constructoras del parking han prevalecido sobre los valores culturales, históricos y urbanísticos.

* Considero que el Alcalde de la ciudad (aunque también el señor Ujaldón) ha demostrado de nuevo la hipocresía de sus ideas y actuaciones.

* Considero que, aunque solo fuera por el posible valor de uso cultural para la priomoción turística futura de la ciudad, habría merecido la pena tomar la decisión de mantener, conservar y exponer de manera didáctica el conjunto completo de los restos.

 

¡QUÉ PENA DE CIUDAD!¡QUÉ VERGÜENZA DE AUTORIDADES!

 

Algunos, cuando miran lo que hay bajo las capas de asfalto de la ciudad, preferirían estar ciegos... Nuestras autoridades no dan la talla.
Algunos, cuando miran lo que hay bajo las capas de asfalto de la ciudad, preferirían estar ciegos... Nuestras autoridades no dan la talla.

EL ARTE DEL PACKAGING

Una de las actividades que trabajo con mis alumnos de la clase de ARTES GRÁFICAS (publicidad y diseño), es la elaboración de unos envoltorios “graciosos” para presentar en sociedad algunos supuestos objetos. Es decir, para atraer la mirada de los posibles compradores (seducción), y para vender, posteriormente, los productos elaborados (los necesiten o no).

Al principio, vivía las propuestas de esta asignatura con un cierto malestar (ojo, la publicidad siempre trata de engañarnos). Pero con el tiempo, descubrí que había otra publicidad alternativa, y otro diseño, y otra manera de entender la buena práctica de las ARTES GRÁFICAS.

Pero los publicitas y diseñadores alternativos (y honrados) son minoría. Por eso, todavía hoy les suelo avisar a mis alumnos/as de que, en esta sociedad actual, los envases y las bolsas diseñadas suelen adquirir mucho más protagonismo que el producto elaborado. Y también les digo que, con un poco de astucia y con mucha palabrería, se puede llegar a vender un poco de aire embotellado a los posibles clientes, a precio de oro (Oh, Duchamp). Y también , que se puede vender la cultura embotellada (como si fuera un vulgar objeto de consumo). Y a eso vamos.

 

En los últimos años, en nuestra Región, cualquier evento cultural de última generación planificado en algún despacho de la administración, se nos presenta envuelto en un bonito envase, independientemente de que el contenido de las actividades culturales pueda ser interesante o no. El envase es el producto (diría el bueno de McLuhan). Por desgracia, suele ser así, aunque hay excepciones en la Región, claro.

 

Este es el signo de la historia más reciente: diseñar un buen logotipo, un anagrama, un cartel/vaya publicitaria (o varios), y un buen discurso para vender el producto. Además, si el conjunto puede ir acompañado de alguna frase graciosa, ocurrente, enigmática, sorprendente y/o rompedora, pues mucho mejor.

El packaging suele ir incluido dentro de una buena campaña de marketing. Es decir, dentro de ese conjunto de medidas destinadas a “vender” o “promocionar” un determinado producto (o una gama de productos). La publicidad y el packaging son dos buenas herramientas en la sociedad del consumo disparatado. Y nuestros administradores regionales lo saben: hay que vender. O hay que poner en valor.

 

Recuerdo a aquellos antiguos representantes que visitaban a mi madre en la tienda (en aquella pequeña panadería multiservicio que teníamos en la calle de Cánovas del Castillo). Llegaban discretos. Generalmente, tenían un día acordado (nunca en horario de máxima venta). Saludaban con cariño y profesionalidad a mi madre, porque entre cliente y representante se establecía una cierta relación de amistad. Le preguntaban por la salud, por el trabajo y, si había más confianza, hasta le preguntaban por el amor (espiritual, se entiende). Luego, mientras el representante te encendían un cigarrillo, o mientras mi madre le invitaba a un café, sacaba una carpeta/archivador muy gruesa (una o varias), cargada de páginas en las que se enumeraban los productos a vender y promocionar. El representante, persona educada a la antigua usanza, preguntaba si ya se había vendido la última remesa de productos desde la última visita efectuada. Y si no era así, sabía adaptarse a la circunstancia. O bien, sugería a mi madre alguna novedad. O le ponía al día de las nuevas tarifas. O le proponía incorporar al reducido espacio de la tienda algún artilugio (expositor) para atraer la mirada de los clientes. Pero nunca invadía de mala manera la actividad cotidiana de mi madre, ni interrumpía su atención a los clientes, ni prometía riquezas infundadas si hacía un pedido de no sé cuántos envases… . El buen representante sabía esperar el momento oportuno. No tenía prisa (o si la tenía, la disimulaba, porque yo recuerdo que alguno de ellos se pasaba en la tienda de mi madre, de charla, toda una tarde).

Evidentemente, era otro mundo (otro mundo es posible). La diferencia estaba en la presentación de la oferta: con educación. La diferencia también estaba en recoger la demanda (no en crear demandas ficticias). La diferencia estaba en el ritmo lento de la conversación; en la ausencia de prisa; en la sinceridad (no en la imposición).

Ya sabemos que el representante vivía de vender sus productos (por supuesto). Pero el estilo era distinto. Y la vida, también.

 

Ahora, las técnicas de venta y promoción se han adueñado de casi todos los aspectos de la vida, incluidos los aspectos culturales. Antes, el público/espectador acudía a visitar una exposición, o la presentación de un libro, o un concierto, porque le apetecía. Previamente, en las páginas de cultura de los diarios regionales, se había informado de la oferta (pero la oferta se presentaba discreta). El hecho de asistir (o no) a un acto cultural, fuera exposición, presentación de un libro o concierto, era una decisión íntima y personal. Tenía las dimensiones apropiadas. Había un clima relacional agradable, cercano y respetuoso.

Ahora lo que cuenta es el gentío: el número de visitantes al evento cultural.

A los políticos, se les llena la boca de cifras (da igual que los asistentes se hayan enterado de algo). Lo importante es el número. Y la diversión: que el gentío no se aburra.

 


EL BARNIZ

En los últimos años, algunos de los organizadores de los "grandes" eventos de la cultura, se han incorporado a la moda creciente de dar a sus obras una ligera capa de barniz.

Desde luego, están en su derecho.

Si a un espectáculo cultural determinado se le ayade la promoción de alguna buena causa, el espectáculo en cuestión queda modificado ante la opinión pública. 

Si a un espectáculo cultural determinado se le ayade un discurso de color "verde", el espectáculo en cuestión también queda modificado ante la  opinión pública.

 

DUDAS RAZONABLES: Algunos/as piensan que más vale así; que ya que van a organizar alguna cosa "grande" para el agrado y la diversión de las masas, al menos, que los promotores contribuyan a restaurar una escuela en la selva de Perú (por ejemplo). O ya que van a organizar alguna cosa "grande" para el agrado y la diversión de las masas, al menos, que utilicen las alternativas de las energías renovables.

Otros, sin embargo, pensamos que todas estas estrategias son operaciones de marketing; aplicaciones de capas de barniz (aunque sea un barniz ecológico y de color verde).

 


LA FRAGILIDAD DE LA MEMORIA


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RECORDANDO LA OBRA DE EDMUNDO CHACOUR
Reflexiones sobre la cultura y la necesidad de crear "burbujas de resistencia cultural" en la sociedad del espectáculo.
POR LA CREACIÓN DE BURBUJAS DE RESISTENC
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REFLEXIONES, ARTÍCULOS, OPINIONES...

El pasado fin de semana, Marisa y yo tuvimos la suerte de poder visitar las exposiciones de tres amigos. Ante todo, lo más hermoso fue poder disfrutar de la amistad de estas tres personas, a través del recorrido por sus obras (y de un buen rato de charla, de un intercambio de opiniones, o de una comida en un restaurante frente al mar); pero, al unísono, también resultó muy agradable poder observar la obra de los "otros" con una cierta calma (esa calma que, generalmente, tanto echamos de menos en otras actividades de nuestra vida).

Tendriamos que destacar la enorme sorpesa de la super instalación de Juan Antonio Cortés Abellán, en Aledo, con rincones y motivos plásticos de gran originalidad y valentía; la excelente composición de las pinturas abstractas de Blas Miras, en Mazarrón, con esa cualidad extraordinaria que tiene nuestro amigo para trabajar las texturas; y la actitud perceptiva de Silvia Viñao, que consigue plasmar en sus lienzos y aguadas esa magia que nos suele ofrecer, a veces, la naturaleza (siempre que el espectador/a se ofrezca ante ella en actitud contemplativa).

No obstante, a pesar de los buenos momentos pasados en las tres exposiciones, uno siempre "arrastra" tras de sí los condicionantes de su propia obra (quizá, de su propia experiencia). Me explico: cuando nos enfrentamos a  las obras realizadas por los otros, inevitablemente, ponemos en marcha los repertorios internos de nuestras expectativas y deseos. Sintonizamos con los aspectos visuales y expresivos que concuerdan con nuestra frecuencia vital y cultural. Y sin embargo, pasamos de puntillas por encima de otra serie de cualidades que, a pesar de su valor intrínseco,  apenas rozan las terminaciones nerviosas de nuestra mirada.

Y, sin embargo, una vez finalizada esta pequeña etapa de descubrimiento de la obra de nuestros amigos, al llegar al taller (a mi taller), aparece con un cierto retraso una nueva consecuencia de las visitas: ayer, gracias al recorrido mencionado, por fin fui capaz de desbloquerar un cuadro que tenía "en barbecho" desde hace un  par de semanas. Fui capaz de formular una pregunta; y fui capaz de cambiar la actitud ante los métodos y procedimientos de elaboración sobradamente conocidos. También fui capaz de adentrarme  en un camino inexplorado; y lo hice con valentía, arriesgando en la propia ejecución; y como resultado de todo ello, me atrevía a señalar, en una agenda imagainaria, la ruta de una nueva serie de pinturas.

No sé lo que voy a hacer a partir de aquí. Pero sí he retomado de nuevo la vía de la experiencia. La pintura como acción. El ensayo. La reflexión. El arte, en definitiva.


¡¡NOS VAMOS!! YA HEMOS PRESENTADO UN AMPLIO INFORME ANTE EL CONSEJERO DE EDUCACIÓN...

María Jesús Pellús, una de la maestras y artista del equipo de Jarabe de Colores, motivando a los niños/as con un cuento
María Jesús Pellús, una de la maestras y artista del equipo de Jarabe de Colores, motivando a los niños/as con un cuento

El viernes, día 2 de octubre, presenté en registro de la Consejería de Educación un informe extenso sobre los motivos de la "expulsión" de Lorenzo Baño Hernández del equipo de maestros/as de AULAS HOSPITALARIAS del Hospital Virgen de la Arrixaca. A dicho informe, le adjunté un dossier sobre JARABE DE COLORES, con todas las programaciones, evaluaciones y memorias realizados en los tres años de implementación.

Tras la decisión de abandonar (o aparcar) el programa JARABE DE COLORES, como protesta por la expulsión de nuestro coordinador técnico y amigo, Lorenzo Baño Hernández, acordamos presentar un informe detallado de los hechos al Consejero de Educación, D. Constantino Sotoca. También hemos solicitado mantener una entrevista con él, para poder explicar, en vivo y en directo, nuestro malestar por el "informe" redactado sobre la labor profesional de Lorenzo.

Esperaremos unos días para ver si, por fin, alquien con sentido común nos ofrece alguna solución positiva para restaurar el hornor y la dignidad de nuestro compañero.  


UN EMOCIONADO RECUERDO PARA TODOS MIS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS

Seguimos teniendo el "corazón partío". Por un lado, echamos de menos las sesiones de trabajo creativo en el hospital; pero por otro, sabamos que, por coherencia y por justicia, debíamos dejar solos a los actuales administrativos de Atención a la Diversidad con sus miserias y engaños.

Como recuerdo de una de las sesiones de JARABE DE COLORES (en la edición del primer año 2006-2007), quiero colocar estas fotos de algunos de los trabajos realizados por los niños/as hospitalizados.

La sesión estvo dirigida por María Jesús Pellús y Mari Carmen Balibrea. La propuesta era muy  hermosa: transformar una simple caja de cartón en una bonita HABITACIÓN DE COLORES del hospital.