POEMAS DEL 81

Este conjunto de poemas, escritos en los años 80 y 81, representan un momento difícil en la vida de Juan Mariano. Según me ha contado el artista, la poesía ha sido la protagonista en sus actividades creativas cuando no ha podido trabajar en el taller, por alguna causa.

En aquellos años, la familia se había trasladado a vivir a Javalí Viejo, a una pequeña casa de alquiler. En esa casa, no había un sólo metro cuadrado libre para que hiciera las funciones de taller. Por ese motivo, entre otros, nacieron estos POEMAS DEL 81.

En 1983, la familia se trasladó a un piso de alquiler, mucho más espacioso, en la ciudad de Murcia. Y Juan Mariano pudo disponer de un par de habitaciones para volver a montar su taller; y los poemas volvieron a quedar escondidos en los cajones de su mesa.

Hasta ahora, que los ha rescatado.

Después, vendrían las "aguadas" a la tinta china, que fueron expuestas en Murcia, en la cafetería AULA, en 1984, y que han servido para ilustrar estas poesías.

 

Estos POEMAS están dedicados a mi amigo Lorenzo Baño,

por todo lo que él sabe.


"EL POETA" JUAN MARIANO BALIBREA
"EL POETA" JUAN MARIANO BALIBREA

El café

 

No demasiadas palabras

 

Dos tazas en direcciones opuestas,

quizá encontradas

 

Dos corazones

recorriendo el pasado,

palmo a palmo

 

Dos boxeadores

expulsando, sobre la lona,

la bilis de los reproches

 

Y dos bocetos inacabados

                                          de un proyecto de vida en común;

y de sentir,

                   y de mirar, y de querer abrazar el mundo

                   desde otra perspectiva

                   (la perspectiva imposible)

 

Y el deseo inconsciente

de continuar bebiendo el café

                                                a dos bocas

 



DOS AMIGOS, JUAN MARIANO BALIBREA
DOS AMIGOS, JUAN MARIANO BALIBREA

Un par de líneas divergentes

 

Que agradable

volver a sentarnos juntos,

otra vez, en la misma mesa

 

Hemos hablado sobre arte, política

y amigos comunes;

dos horas repletas de alternativas

y de recuerdos edulcorados

 

Y hemos comido y bebido con auténtico delirio

para no hundirnos en el mar de las contradicciones

 

Y el recuerdo del almanaque,

de lo que pudo ser

y no fue,

               se ha bañado lentamente

               en el regazo de nuestras copas de vino

 

Y al cabo de un rato,

mientras tú pedías la cuenta al camarero

con cierta urgencia,

yo dibujaba sobre el mantel

                                             un par de líneas divergentes

 

Como los caminos que han tomado nuestras vidas



EL HOMBRE DEL SAXO, JUAN MARIANO BALIBREA
EL HOMBRE DEL SAXO, JUAN MARIANO BALIBREA

Soneto

 

Quizá hemos gastado toda la munición

en disparar un vaso de vino,

taberna tras taberna

 

Quizá la sangre de nuestras venas

haya cambiado de color

y todos nosotros

seamos

un puñado de ciegos

preñados de felicidad clandestina

 

Quizá nuestra música

se haya derretido

en los lamentos de las noches electorales;

lamentos enloquecidos de tanto de tragar arena

sobre la mentira del papel impreso,

o sobre la pantalla del televisor,

o sobre la epidermis de las aceras que nos vieron crecer

 

Quizá hayamos malgastado

nuestro tiempo,

deseando acabar de una vez

con toda la vajilla del palacio.

 

Y, si fuera posible,

de un solo golpe

 

Y barrer nuestra sombra



EL LOCO, JUAN MARIANO BALIBREA
EL LOCO, JUAN MARIANO BALIBREA

En la Cresta del Gallo

Poeta llama

al teléfono de la esperanza

Poeta pide soldada

Poeta busca trabajo

de ocho a diez de la noche

Poeta de guardia

Poeta para todo

Poeta de segunda mano

se ofrece para escribir consignas

Poeta con gafas de sol

interpreta canciones de cuna

Poeta vegetal, poeta palmera

Poeta que gritas

en la Cresta del Gallo,

soñando que, al menos, la luna

no se cambie de chaqueta

                                    en estos tiempos difíciles

 

(leer acompañado de música de jazz)



POBRE HOMBRE, UAN MARIANO BALIBREA
POBRE HOMBRE, UAN MARIANO BALIBREA

La suma de lo pasado

 

Podemos lavarnos la cara

con un poco de agua fría

y calentar el café sobrante

de la primera cafetera

 

Podemos cubrirnos la piel

con esas antiguas camisetas 

tan desgastadas

y tan cómodas

 

Y calzarnos las zapatillas de las siete leguas

para acercarnos hasta el kiosco más cercano

y comprar el periódico local,

El País con suplemento

y dos cajetillas de tabaco

                                  (por si acaso)

 

Quizá alguna revista

                                  No sé

 

Y después, sentarnos en los antiguos sillones de orejas

para disfrutar de las melodías

de la Pequeña Serenata Nocturna

 

Pero a pesar de todas las prevenciones tomadas,

seguro que el gusanillo de la conciencia

nos quitará el sabor,

la vista y el tacto;

y nos dejará desnudos, otra vez,

                                                    ante la página en blanco

                                                    de la memoria



EL OBRERO, JUAN MARIANO BALIBREA
EL OBRERO, JUAN MARIANO BALIBREA

 

  "Querer ser una primavera”

  De VER,

               de Jacques Brel

 

 

¡Ponme un carajillo

de marca Orbea!

Rápido

(antes decíamos que era la mejor)

 

Se va muriendo el obrero

de domingo con fiebre,

de asado de pollo

y de corbata en el cuello

 

Se va muriendo

de misa,

con la cerveza en los labios

y con el vestido de cuero

(porque el obrero es macho, y se planta)

 

Y vamos acabando

la última partida de dominó,

porque ya no nos quedan en la cartera

convenios y conflictos

que negociar a la baja

 

Y en el aire

de las revistas de moda

se han quedado apagadas

las treinta colillas de los debates apasionados;

y un nuevo predicador,

disfrazado de ángel,

nos ha invadido la intimidad

con sus hermosas promesas de un mundo de necios

 

Es domingo

Y en la calle,

el silencio es como una correa que nos aprieta el cerebro;

y las niñas adolescentes

se han quedado dormidas en las puertas de los conventos;

y hay una linterna roja

sobre sus pezones hinchados;

y un disfraz de portero de noche

que se derrite, soñando, sobre los platos del postre

 

Es domingo (otra vez)

Y el telediario se repite,

y los agentes de la tranquilidad

nos informan de que la luna sigue aparcada en su sitio,

callada

(ya estamos salvados)

 

Es domingo

Y los turistas que nos visitan

siguen muriendo sobre las aceras

de los centros de ocio

 

Es domingo

Y la noche terrible de todos los domingos

desconecta con urgencia las baterías de nuestros anhelos

 

Es la noche

Y la noche terrible de todas las noches

enciende la máquina de los miedos de turno

 

Y es el miedo

"Ver el río helado

 



EL BOXEADOR

EL BEXEADOR es uno de los libros de POEMAS contraculturales que elaboré en los años finales de la década de los 70, cuando intentaba mezclar en forma de COLLAGE el surrealismo, el compromiso político, el gusto por la subcultura y mi devoción por el POP-ART. Voy a ir rescatando en estas páginas algunos de los poemas del libro. En principio, he procurado respetar el contenido y la forma de los versos. Más adelante, cuando disponga de tiempo, me gustaría editar el libro en PDF. Poco a poco.

Obra en tinta china y pastel. Juan Mariano Balibrea.
Obra en tinta china y pastel. Juan Mariano Balibrea.

EL BEXEADOR

 

“Muestro lo que he visto. Y he visto mercados

De hombres donde se comercia con el hombre.”

 

Tengo miedo de escribir estos poemas.

Puede pasar que nadie

comprenda nada de lo que voy a decir.

Los hechos son diáfanos.

Las palabras NO.

Y no quiero hablar a las paredes de mi ciudad

como si fuera el loco del vecino de enfrente.

O a los estudiantes de la universidad del futuro.

Los POEMAS de hoy

ya están pegados en las farolas eléctricas,

o en las carpetas clandestinas de los oficinistas,

o en los porteros automáticos de nuestras casas.

Y en los anuncios iluminados de las paradas de los autobuses.

La palabra está en la calle.

Desnuda. O vestida con el uniforme de trabajo.

Y puede ser un perfume,

una sierra,

un martillo

o una serpiente enroscada en el cuello del poder.

Escribo con miedo. Comienza una experiencia.

Y mientras tanto, hay un olor a estofado de patatas

en toda la casa.

A las doce y media de la mañana,

queda inaugurada la carrera de fondo.

 

 

 

 

Dibujo en aguada. Juan Mariano Balibrea.
Dibujo en aguada. Juan Mariano Balibrea.

EL BOXEADOR DOS

Conocí hace años a un hombre

que siempre llevaba una navaja en la mano.

Tenía unos cuarenta y tantos años

y, según dirían las personas adineradas,

no iba muy bien vestido.

Su cara era tan vulgar

como un paquete de Celtas Cortos.

No llamaba la atención.

A veces, caminaba de un sitio a otro

con pasos medidos.

Pero siempre estaba solo,

esperando en la acera

a que pasara por delante la victima propicia.

Hubiera sido un tipo corriente

de no llevar siempre una navaja en la mano.

 

 

 

Aguada y tinta china. Juan Mariano Balibrea.
Aguada y tinta china. Juan Mariano Balibrea.

EL BOXEADOR TRES

 

“En la ciudad no se puede vivir.”

sin tener un oficio conocido":

la policía hace cumplir la Ley.

No soy un poeta

al que le gusten los homenajes.

No soporto los títulos colgados en la pared

ni las condecoraciones al mérito poético (R.I.P.).

Sin embargo, sí que me gustan muchas cosas,

incluida la NOCILLA.

Me gustan los discos de los grupos de rock.

Y me gusta vestir con ropa desgastada, vieja,

cansada de esperar a que pase alguna cosa interesante

en los cuatro bares que rodean mi cama (mi vida).

Me gusta observar a la gente

cuando habla en las aceras de las calles,

y a los enamorados cuando se esconden

en los jardines mediocres de esta ciudad mediocre.

Y me gusta mirar de reojo

al viejo vendedor de lotería de la calle de Correos,

al señalado por las autoridades

como persona “non grata”.

Me gustan los gatos

que desafían a la gravedad

mientras pasean por las terrazas.

Y me gustan los días nublados,

los días infinitos de luz plateada

que nos anuncian un cambio de signo

en la dirección de los hechos.

Y me gusta trabajar en los barrios

donde no hay esperanza.

Y me gustan sus gentes: la quinta casta

de un país que dejó de existir en 1939.

Y me gusta perseguir a las muchachas de dieciocho años

con un ramo de flores en las manos

y un libro de poemas en la solapa.

Y me gusta que siempre ganen los malos

en las películas de gansters.

Y que Sofía Loren

se monte en mi litera secreta

de ese tren llamado noche.

Aparte de eso,

hoy es jueves.

Y como todos los jueves,

escucho emocionado el himno sonoro

de las campanas de la Catedral

ahuyentando los malos pensamientos de nuestro cerebro.

Y escucho las voces lejanas

de los discursos de nuestros jefes

sobre las obras buenas y las malas ideas.

Y sobre la guerra y sobre la paz.

Y sobre la libertad y el libertinaje.

Y sobre aquello, la utopía,

y sobre esto (lo impronunciable).

Como pueden comprobar ustedes,

hay bastantes cosas que me gustan

y que no puedo mencionar aquí,

en este poema enlatado,

por razones obvias.

 

 

Hegel. Juan Mariano Balibrea.
Hegel. Juan Mariano Balibrea.

PORTADAS E ILUSTRACIONES DE ALGUNOS LIBROS ORIGINALES

NO HE TENIDO TIEMPO DE SUBIR Y REHACER LOS POEMAS DE LOS LIBROS ESCRITOS EN LOS AÑOS 70, INFLUIDOS POR LA LECTURA DE CIERTOS POETAS DE LA CONTRACULTURA. PERO ADJUNTO LAS PORTADAS DE VARIOS LIBRITOS.